lunes, 28 de octubre de 2024

vytautas karalius / aforismos


Una idea fotogénica siempre tiene más éxito que una idea profunda.

Libertad: encuentro con el mundo sin pesados intermediarios.

Caos: material de construcción para el universo, que nadie ha robado nunca.

No hay motor de combustión interna más de fiar que el egoísmo.

El alba es un don, pero no trae ninguna instrucción sobre cómo pasar el día.

Dad a un hombre una puerta y construirá una casa.

Una semana de ocho días: siete días aburridos, más un mañana.

Hace tiempo que la ciencia sabe cuál es la velocidad de la luz. Pero ¿qué hay de la velocidad de la oscuridad?

Contrabando filosófico: llevar el propio laberinto a otro laberinto.

Hay quien intenta comprenderlo todo olvidándose de vivir, y hay quien vive con prisa sin entender nada.

Un plan genial: escribir un punto por la mañana y completar la frase por la noche.

Si las flores supieran que son hermosas, sólo habría una especie de flores: el búho.

El amor no es balanza, sino columpio: no  le importa el peso, sino la ligereza.

La fábula es verdad, pero la verdad no es una fábula.

El sinsentido es la salida de emergencia del inconsciente.

El hombre es un árbol trágico. Quiere el fruto cuando el ramo no ha florecido aún, y la flor cuando el fruto ya ha caído.

Hablamos del arte de vivir cuando ni siquiera hemos aprendido el oficio de vivir.

Para el prisionero es más importante conocer al guarda que conocerse a sí mismo.

Ha estudiado en la Escuela de la Vida, y se ha graduado en la Academia de los Errores.

La memoria no sólo se pierde; también se vende.

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Vytautas Karalius (Klaipeda, 1931-Vilnius, 2019). Traducción de Martín López-Vega. El Cultural.

lunes, 21 de octubre de 2024

juan larrea / el fin de mi poesía


Presumo que el fin de mi concepto de poesía es llegado. Que la poesía era para mí una válvula de escape, un medio consolador, una sublimación de lo que no encontraba en el mundo. Hoy he llegado a la identificación de la vida con la poesía. Hoy todos los elementos constitutivos de la poesía, imaginación, sentimiento, armonía, proyectados a una irrealidad simbólica, es decir, ocultadora, tienen libre entrada a mi vida real, contrastados por el acontecimiento, por lo verdadero. Y veo cómo esta mi ciencia poética de la vida no está sino a sus comienzos, siendo sus promesas extraordinariamente fecundas. Hay libre campo para imaginar, sentir, amar con la más apasionada y profunda convicción. La realidad exterior e interior se funden, se complementan, se intercambian, forman una única existencia. Y un hecho real, una creación real, tiene más valor que el infinito absurdo de falsas ideaciones. Porque la poesía es asimismo un elemento de tránsito de la época filosófica, síntoma del desequilibrio de la evolución del espíritu humano hacia la madurez. Gracias a ella el lenguaje ha llegado a sus últimas consecuencias, se ha disgregado, siendo un efecto o concomitancia de la disgregación de la personalidad humana en todas sus fases.  Considerando las obras poéticas desde los tiempos más apartados de nuestra historia hasta hoy, se ve desarrollarse el complejo universal, las sucesivas apariencias del yo en sus crecimientos continuos, el flujo y reflujo de los sentimientos íntimos de la colectividad. Hoy quebrada, desmenuzada como el hombre, deja a la desnudez su almendra. Este subjetivismo feroz que en estos últimos tiempos ha adoptado ¿qué es sino el síntoma de la cerrazón en sí mismo del hombre en su crisis mística de crecimiento? Y la desmenuzación de la palabra, del sentimiento, de la personalidad ¿qué es sino el rasgar, hacer añicos el instrumento que le sirvió de escondite, el huevo, el capullo, el cuerpo viejo, que lo mismo impedía ver desde fuera la transformación que se operaba dentro, como desde dentro la verdadera realidad exterior, la realidad con sus atributos de verdad (la filtraba, la hacía espectro), como en el último momento impedía la salida a la realidad completa? Antiguo misterio insondable. Claridad de hoy, claridad meridiana, lindando la más maravillosa conquista.

La poesía, pues, tal como la hemos concebido hasta ahora, está llamada a desaparecer o va desapareciendo, bajando los peldaños del cerebro humano como antes fue subiéndolos, transformándose, vertiéndose todos sus falsos atractivos en el gran mar de la vida, esplendoroso y sin límites. […]

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Juan Larrea (Bilbao, 1895-Córdoba, 1980). Vallejo & Co. 

lunes, 14 de octubre de 2024

maria filomena molder / lenguas perfectas, lenguas imperfectas


Fue en un texto singular de Alain -el capítulo I del libro tercero de los Élements de Philosophie- donde encontré el lema de estas dos páginas, aunque sólo habla de las lenguas perfectas, las técnicas o convencionales, absteniéndose de nombrar las imperfectas que él llama populares, las reales (las lenguas maternas). Las imperfectas vienen de otro texto, de Mallarmé, citado por Benjamin en «La tarea del traductor»: «Les langues imparfaites en cela que plusieurs, manque la suprême [...]». Aunque para Alain (y para mí también) las lenguas imperfectas no tienen por qué ser supremas (para Benjamin la traducción, sí, era una lengua pura, no realmente una lengua, porque no se puede aprender ni enseñar), es justo decir que aceptaba de buen grado la denominación.

Para entenderlo, lo mejor es acudir a una lengua muerta: «La ventaja decisiva de las lenguas muertas es que nadie puede mostrarnos el objeto», una tendencia perniciosa de quienes aprenden palabras a través de las cosas cuando viajan o por razones comerciales e industriales, que «parece tener el fin, y ha tenido el efecto, de poner la cultura entre paréntesis». En una lengua «completamente convencional» tiene lugar este tipo de aprendizaje, en una lengua en la que no se sabe -porque en realidad no se trata de eso- que «es a través de las palabras como hay que entender las palabras» y en ningún otro lugar se engendran, albergan, alteran y transmiten las ideas. A pesar de ello, es raro que las palabras de los lenguajes técnicos, los perfectos, «que se inventan en función de la naturaleza de los objetos, no hayan conocido algún antepasado». Alain da ejemplos: ampère, volt, ohm. Y prosigue: «Ecuación, integral, convergencia, límite siguen siendo palabras humanas, a pesar de los esfuerzos del técnico, que querría hacernos olvidar cualquier otro significado que el que resulta de la definición». Podríamos recordar, por ejemplo, la parafernalia de las ciencias neuronales.

Añadamos a las palabras de Alain, citadas a continuación, una consigna: alguien tendrá que pagar para «adivinar el pensamiento de un autor milenario a partir de estos signos maravillosamente ambiguos, ¿no? Mejor aún si el pensamiento es inmediatamente afirmado por una belleza irrefutable, inmediatamente sentida y al mismo tiempo confirmada por siglos de admiración. Aquí es donde se prepara todo pensamiento, no sólo en política y moral, sino también en física.»


VARIACIÓN

«Hay que pensar en el papel que imágenes como los cuadros (en contraposición a los dibujos de trabajo) desempeñan en nuestras vidas. Y aquí no hay en absoluto uniformidad.

Comparemos: a veces colgamos proverbios en la pared. Pero no teoremas mecánicos (nuestra relación con estas dos cosas)».

— Wittgenstein, «Philosophy of Psychology – A Fragment» XI, § 195, Philosophische Untersuchungen/Philosophical Investigations (edición de P. M. S. Hacker y Joachim Schulte)


La lucha de Wittgenstein contra la uniformidad de los papeles desempeñados por las imágenes es un bello ejemplo de la diferencia entre lenguajes perfectos e imperfectos. Aunque aquí Marinetti o Álvaro de Campos podrían contraatacar con su preferencia por los teoremas o los coches, las ruedas y los engranajes, en detrimento de las estatuas de Venus o similares, es decir, para ellos cualquier cosa podía colgarse de la pared. Y entonces Wittgenstein tendría que ir a predicar a otra parroquia. Por extraño que parezca, sin embargo, tal reacción no toca el argumento wittgensteiniano (resumido en: «hay que pensar» y «comparar con», ad se ipso o para alguien más). En primer lugar: si existe una forma de vida en la que se suelen colgar teoremas mecánicos en la pared, Wittgenstein nunca la encontró (y nosotros tampoco). En segundo lugar: si existe tal forma de vida, Wittgenstein no estaba en condiciones de comprenderla (y nosotros tampoco). Esa preferencia escandalosa es histórica, desempeñó su papel al sacudir algunas otras formas de uniformidad, algo que Wittgenstein, por otra parte, no podía comprender (él mismo confiesa su incapacidad en relación con su arte contemporáneo). Y no se repitió. Podemos entender tanto el argumento de Wittgenstein como la preferencia de Marinetti o Álvaro de Campos. Pero el mundo en el que vivimos es uno en el que podemos seguir el argumento de Wittgenstein sin más, es el de los lenguajes imperfectos, aquellos en los que se inventan y sorprenden refranes y proverbios, poemas y manifiestos. Los teoremas mecánicos o los automóviles, las ruedas y los engranajes pertenecen a los lenguajes perfectos, aquellos que tratan de cosas y no de palabras, aunque no olvidemos la reserva manifiesta, es decir, que los antepasados aparecen donde menos se les espera. Observación previa: nada te impide colgar en tu pared la Oda Triunfal o el Manifiesto Futurista.


CODA
El poema sumerio: ... las manos de la muchacha,/ el cabello estrecho de la muchacha -del que habla Herberto Helder en dos poemas de A morte sem mestre- es una especie de polvo que exuda vida.

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Maria Filomena Molder (Lisboa, 1950). Fotografía de Rui Gaudêncio. Traducción de Nicolás López-Pérez.

lunes, 7 de octubre de 2024

john keats / carta a benjamin bailey


Hampstead, 8 de octubre de 1817

Mi querido Bailey,

Después de un viaje tolerable, fui de carruaje en carruaje hasta Hampstead, donde encontré a mis hermanos. A la mañana siguiente, encontrándome bastante bien, fui a Lambs Conduit Street y entregué su paquete. Jane y Marianne estaban mucho mejor. Marianne, en especial, no tenía un rostro enfermizo e hinchado, pero me parecía sana y angulosa hasta la barbilla. No vi a John. Lamenté mucho oír que el pobre Rice, después de haber gozado de buena salud durante su viaje, estaba muy enfermo. Me atrevo a decir que usted ha oído hablar de él. Del número 19 fui a casa de Hunt y Haydon, que ahora son vecinos. Shelley estaba allí. No sé nada de nada en esta parte del mundo, todo el mundo parece estar en desacuerdo. Ahí está Hunt encaprichado, ahí está la foto de Haydon en statu quo. Hunt se pasea por su sala de pintura criticando cada cabeza sin piedad. Ahí está Horace Smith cansado de Hunt. «La red de nuestra vida es de hilo mezclado». Haydon se ha marchado por completo de Marlborough Street Crips debe dirigir su carta a Lisson Grove North - Paddington. Ayer por la mañana, mientras yo estaba en casa de Brown, vino Reynolds. Era bastante tonto, pasamos un día agradable, pero por la noche no quiso volver a casa caminando esa maldita y fría distancia. Los hijos de la Sra. Bentley están armando un escándalo horrible, por lo que lamento no poder trasladarme a su habitación para escribirle. Estoy bastante disgustada con los literatos y nunca conoceré a otro que no sea Wordsworth, ni siquiera Byron. He aquí un ejemplo de la amistad entre ellos. Haydon y Hunt se conocen desde hace muchos años, y ahora viven juntos como vecinos celosos. Haydon me dijo: «Keats, no le muestres tus líneas a Hunt bajo ningún concepto, o él habrá hecho la mitad por ti», así parece que Hunt quiere que se piense. ¡Cuando conoció a Reynolds en el teatro, John le dijo que yo estaba a punto de completar 4.000 líneas. ¡Ah! dice Hunt, si no hubiera sido por mí, habrían sido 7.000! Si le dijo esto a Reynolds, ¿qué le diría a otras personas? Hace poco, Haydon recibió una carta de una dama sobre este tema, que contiene una advertencia dirigida a mí a través de él. Puedes ver todo el caso en el siguiente extracto de una carta que escribí a George en primavera: «En cuanto a lo que dices de que soy poeta, no puedo responderte más que diciendo que la gran idea que tengo de la fama poética me hace pensar que la veo elevarse muy por encima de mí. En cualquier caso, no tengo derecho a hablar hasta que Endymion esté terminado; será una prueba, una prueba de mis poderes de imaginación y, sobre todo, de mi inventiva, que es una cosa muy rara, por la que debo hacer 4000 líneas de una simple circunstancia y llenarlas de poesía; y cuando considero que esta es una gran tarea, y que una vez hecha me llevará a sólo una docena de pasos hacia el templo de la fama, me hace decir: ¡Dios me libre de estar sin una tarea así! He oído decir a Hunt, y puede que me lo pregunten, ¿por qué esforzarse en un poema largo? A lo que yo respondería: ¿No les gusta a los amantes de la poesía tener una pequeña región por la que pasear, en la que puedan elegir y en la que las imágenes sean tan numerosas que muchas se olviden y se encuentren nuevas en una segunda lectura? ¿No les gusta esto más que lo que pueden leer antes de que la Sra. Williams baje las escaleras? Además, un poema largo es una prueba de invención, que yo considero la estrella polar de la poesía, ya que la fantasía es la vela y la imaginación el timón. ¿Nuestros grandes poetas escribieron alguna vez piezas cortas? Quiero decir en forma de Cuentos - Esta misma invención parece haber sido olvidada en los últimos años como una excelencia Poética. Pero basta de esto, no me pondré laureles hasta que haya terminado Endymion, y espero que Apolo no se enfade por haberme burlado de él en Hunt's».

Ya ves Bailey lo independiente que ha sido mi escritura - la disuasión de Hunt no sirvió de nada - me negué a visitar a Shelley, para poder tener mi propio Alcance sin trabas - y después de todo tendré la Reputación del elevé de Hunt. Sus correcciones y amputaciones serán trazadas por los conocedores en el Poema. Esto es, sin duda, el fastidio de un día, y yo no diría tantas palabras al respecto a nadie más que a aquellos que sé que tienen mi bienestar y mi reputación en el corazón. Haydon prometió dar instrucciones para esos moldes y usted puede esperar verlos pronto, con otras tantas cartas. Pronto oirás el tañido de las campanas, no te preocupes, tú y Gleg desafiaréis al malvado demonio. Pero no sacrifiques tu salud a los libros, tómatelo con calma y no tan vorazmente. Estoy segura de que si usted es su propio médico, su estómago recuperará su fuerza y entonces obtendrá grandes beneficios. Mi hermana me escribió una carta que creo debe estar en la oficina de correos. Mis hermanos le envían un cordial recuerdo. Vamos a cenar a casa de Brown, donde tengo esperanzas de encontrarme con Reynolds. El poco mercurio que he tomado ha corregido el veneno y mejorado mi salud, aunque por mi trabajo creo que nunca volveré a estar seguro de mi robustez.

Su sincero amigo y hermano
John Keats

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John Keats (Moorgate, 1795-Roma, 1821) Versión de Nicolás López-Pérez.